30 de noviembre de 2006

La vieja escuela

Corren por ahí chistes ridiculizando la educación actual, y proponiendo como modelo la enseñanza tradicional. Eso sí que era una enseñanza, seria y rigurosa.

Hete aquí que cayeron en mis manos unos ejemplares de libros de texto de principios del ya pasado siglo (siglo veinte, cambalache), con lo que los escolares de antaño aprendían los rudimentos esenciales del conocimiento, muy probablemente los únicos que recibirían a no ser que tuvieran la fortuna de nacer en un hogar acomodado.

La lectura de estos tratados del saber me ha permitido pasar muy buenos ratos. Aquí os dejo algunos de los pasajes que más me han gustado.

El primer libro, “Geografía Universal” de autor y fecha de publicación para mí desconocidos. Por algunos pasajes se deduce que es editado en torno a 1915. En todo caso, posterior a 1913 (año del que se ofrecen datos estadísticos) y anterior al Tratado de Versalles (1919) por las fronteras en los mapas.

El libro es bastante bueno, en comparación con los dos que siguen. Tiene incluso referencias a la naturaleza molecular de la materia y descripciones de los fenómenos naturales y accidentes geográficos correctas y bastante bien adaptadas para la pedagogía. Como veréis, está estructurado en una concatenación de preguntas y respuestas, de diálogo entre maestro y fámulo. La mayéutica, secular procedimiento didáctico que ya empleaba Sócrates y seguramente él ya conoció de sus antepasados y que aún perdura (FAQ), aquí rebajado a la mera repetición atolondrada.

Pero, el lastre de vivir en un país confesional lleva al autor del libro a incurrir en torpezas y dislates como el siguiente:



¿Cómo se pobló el Mundo después del Diluvio Universal?
Lo poblaron los hijos de Noé; los descendientes de Jafet poblaron Europa; los descendientes de Sam poblaron el Asia, y los descendientes de Cham poblaron y se establecieron en Asia.


Ésto es lo que pasa cuando la Biblia se toma en serio: que se hace el ridículo. Hoy, por el ADN mitocondrial se sabe que el mundo fue poblado por las hijas de una Eva negra que vivió en la zona de los Grandes Lagos.

Muy interesante es la lectura de los siguientes párrafos, sobre razas y culturas





Este debate no está aún ni mucho menos cerrado, aunque a mi me viene a la cabeza cuántos rasgos bárbaros poseyeron (y poseen) aquellas naciones que se hicieron llamar avanzadas. Quizá sería más honrado decir que la distinción entre la barbarie y la civilización la pone el poder bélico de cada nación, que es luego quien escribe la historia y los tratados de Geografía.

Supongo que sería demasiado subversivo explicarle al niño que bárbaro es todo aquel ajeno a una cultura, y que por lo tanto todos somos bárbaros (es decir, extranjeros) respecto a las otras.

También muy interesante es observar cómo es descrita la organización política de España por sus coetáneos:





No me privo de transcribir la siguiente cuestión, con su conveniente respuesta (la de respuestas alternativas que se me ocurren):

¿Qué religión oficial tiene el Estado español?
La religión de España es la verdadera, ó sea la católica, apostólica, romana.


Uf! Qué alivio haber nacido español y no ser así un hereje o un infiel. Y el resto de pueblos del mundo pensando que son ellos los que tienen la razón...con lo evidente que es ver que mi religión es la verdadera...que burros que son!

Es una pena las insensateces que el patriotismo y la religión (rémoras del pensamiento racional) le hacen decir al pobre hombre que escribió este libro que, por lo demás, parece un hombre de buen juicio.

Por desgracia no puedo decir lo mismo del siguiente libro, un “Devocionario Popular”, en edición de 1924. Para empezar, empieza con una amenaza:



También empleando ese método de preguntas y respuestas, pero con una estructura aún más cerrada, de salmodia de hafizh coránico. Cualquier atisbo de lectura crítica desaparece, es un adoctrinamiento en verdades reveladas (es decir, no demostrables) que exigen su memorización y acatamiento.






Una de las más divertidas es la que trata de los Mandamientos de la Iglesia y reza:

El quinto, pagar diezmos y primicias a la Iglesia de Dios. Amén.

Estamos en los años veinte, y aún se sigue manteniendo esta obligación medieval. Supongo que ahora hablarían de marcar la casilla del IRPF. Es de cajón: ya que te inventas unos mandamientos, sacar partido de ello. Tontos sería de no intentarlo; otra cosa es que el pueblo, menos estúpido de lo que les gustaría, consienta en ello.

Otro de los que más me he reído es en el epígrafe sobre los Artículos de la Fe.



El segundo, creer que nació de Santa María Virgen, siendo ella virgen antes del parto, en el parto y después del parto.

Vamos a ver, ya es bastante tragarse lo del embarazo con la palomita. María podía ser virgen por la única y exclusiva razón que de aquella no andaba yo por Judea.

Pero que después del parto seguía siendo virgen sólo puede querer decir una cosa: que Jesucristo nació por cesárea.

Y sobre todo...¿qué importancia puede tener el estado del himen de una mujer en una religión seria?. El odio a la mujer y su sexualidad que expresan todas las religiones abrahámicas, que consideran como impura la mujer que ha yacido con hombre, les obliga a defender estupideces de este calibre, metiendo como artículo de Fe y, por lo tanto, como cuerpo central de la doctrina católica, que el coño de María estaba cerrado a cal y canto.

¡Cómo va a nacer Dios de un cuerpo impuro, de un recipiente del pecado!

Sólo a unos hombres célibes con muchos traumas sexuales se les puede ocurrir defender semejante desprecio, represión y ultraje al cuerpo y naturaleza de la mujer.

Otro pasaje interesante es aquel que habla de las obligaciones del Pater Familias.



En el que en pleno s.XX aún se refleja la concepción feudal de señor-vasallo. La relación amo-siervo va mucho más allá de la contractual, se reconoce implícitamente la superioridad moral del amo, el cual tiene hacia sus siervos obligaciones paterno-filiales. Es una relación de dependencia no sólo económica, sino también intelectual y moral.

Justifica la explotación y las desigualdades sociales, basándolas no en la diferencia de capital, sino en la esencia de las personas: quienes nacieron para mandar, y aquellos débiles mentales que deben ser guiados por los órdenes superiores, quienes poseen autoritas, esto es, autoridad moral sobre ellos.

Estamos leyendo, en este libro piadoso de mediados de 1920, la esencia del feudalismo.


Ya para terminar, vamos con lectura más amable: Un libro de un tal J. Dalmau Cablés, en el que como ejercicio pedagógico propone seguir los viajes de una familia por Europa, como excusa para adquirir conocimientos de geografía.

De ese libro, pondré la introducción, en la que se hace un “retrato moral” de sus personajes.





Por si os llama la curiosidad, esa frase acaba:

...los justo y laboriosos, a los nobles y los buenos.


(no iba a fotocopiar otra página sólo para esa frase).

Y después de leer ésta basura ¿no tenéis ganas de estrangular al papaíto y sus dos repugnantes alimañas, colgándolas del campanario más cercano en compañía del muy bastardo del autor que se le ocurrió la fenomenal idea de imprimir un libro con una tipografía caligrafiada? El muy subnormal empezó escribiendo bien, redondito y legible, pero luego debió aburrirse, y la letra se torna cada vez más oscura hasta hacerse ininteligible por momentos.

Si la respuesta es sí, y otras muchas torturas, es que sois hijos de nuestro tiempo. Una época en la que los infantilismos, el amaneramiento hipócrita, las hagiografías de ídolos y santos y en general toda lectura doctrinaria son rechazadas. Esta mierda sólo podría ser aguantada hoy en día por una mente inferior de gringo comehamburguesas, que acepta dicotomías bueno-malo, bien-mal sin que su cerebro clame por más oxígeno.


¡Cómo me gusta vivir en la cínica, iconoclasta, descreída y culta Europa!


Con estos horrores encuadernados, estos monstruos del pensamiento único (y verdadero, como la religión de España) es con lo que se educaron nuestros abuelos y bisabuelos. Aquellos nostálgicos que defienden que todo tiempo pasado fue mejor, también en la enseñanza, debieran medir un poco sus juicios y ver el camino que llevamos andado hacia una enseñanza abierta, crítica, racional; que forme ciudadanos libres y no súbditos, soldados o siervos.

No hay comentarios: